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Lina Bo Bardi


Dedico estas líneas de la diamantina presencia de Lina Bo Bardi a Belcky Torres, una joven y entusiasta arquitecta que redescubre y abre las ventanas de los aportes de las mujeres, sus miradas y huellas proyectuales y, por tanto, participa de mí misma vigilia.


Desde hace días una mujer me ha devuelto las metáforas de varias querencias que me habitan desde la niñez: Brasil, Jorge Amado, Caetano Veloso, el barrio de Pelourinho, Roma y la Roma Negra, Gilberto Gil, el mato grosso, mi padre y su aventura en São Paulo, Chico Buarque, Ilhéus, Maria Bethânia, San Salvador de Bahía, Vinicius de Moraes, Filhios de Gandhi, Iemanjá, Nana Caymmi,  la negritud y mi negritud… la fragancia de la clorofila desbordada… y la arquitectura: Lina Bo Bardi.
Así como ha venido su metáfora como símbolo de mis identidades, también he sentido cierto desconcierto. Desconcierto que me sacude cuando trato de asirme a algunas de mis certidumbres interiores frente a la eclosión fragmentaria de esta modernidad que cuestiona, construye y deconstruye, casi de manera compulsiva, lo que significa todo el esfuerzo personal y vital que una pone en cada iniciativa entendida como estudio o creación. Cuesta cada día que te levantas para crear y la creación, es, por definición, un camino lento. En él se acuerpa toda la savia de experiencias, estudio, sensibilidades, erudición, elecciones personales, por todo ello, esta arquitecta ítalo-brasileña es para mí como un faro. Su obra está allí. Cambiarán las miradas y las narrativas, y las vanguardias, pero su obra está allí.
Su obra desarrollada en el siglo XX, proyecta su luz sobre este siglo con una vigencia impresionante. En este tiempo, donde las obras pierden su aura y se sustituyen por copias y pastiches, tiempo en el que “la verdad desaparece y el relativismo aflora … lo plural y lo fluido se adueñan de los pilares de la visión moderna, incluidos los cuerpos, los sujetos, las identidades” (Rodríguez, 2019), es por ello que traer el testimonio edificado de esta arquitecta resulta más pertinente para reflexionar, al menos sobre su labor proyectual, de criterios genuinamente madurados y tamizados por una mujer que, además fue fotógrafa, artista, ilustradora, curadora de arte, diseñadora de joyas y de mobiliario, de fuertes convicciones políticas, pero sobre todo, una mujer con un espíritu inquisitivo y muy vinculada a personalidades del mundo intelectual y artístico de su tiempo y a los movimientos de cultura popular de su país de acogida, como evidencian São Paulo y São Salvador da Bahía de Todos os Santos.
Me gustaría dar ciertas pinceladas sobre su personalidad.
Achilina Bo, cursó sus estudios de arquitectura en Roma. Egresada en el año 1939. Mujer de su tiempo, gramsciana, nuestra arquitecta antes de migrar a Brasil, vivió en Roma (devastada durante la guerra) y luego en Milán, ciudad con fuertes tendencias al diseño de vanguardia donde trabajaría con el arquitecto Gio Ponti, director de la revista Domus, y luego, llegada a Brasil en el año 1946, junto a su esposo, Pietro Maria Bardi, quien fue galerista, museógrafo, crítico e historiador de arte, fotógrafo, escritor y periodista, sus reflexiones en torno a la arquitectura estarían indisolublemente ligados a que la arquitectura debe tener una profunda vocación social y de servicio, estar impregnada de calle, asumir la naturaleza del entorno tropical como un elemento más para crear nuevos paisajes y reflejar la cultura popular brasileña. El deber y compromiso de transformar y mejorar el espacio para la gente, esta frase que puede parecer un lugar común hoy día para nosotros y nosotras, en la obra de Lina Bo Bardi adquieren una diáfana radicalidad. Las vanguardias de los 50 desarrollaron un relato estético funcionalista que prescindieron del ornamento, y produjeron una narrativa de líneas y planos muy puros, decantados, al dictado del CIAM. La arquitectura se proyectaba para un sujeto único y universal. Estos preceptos son reinterpretados por Lina Bo Bardi a la luz de una cultura y una geografía hacia donde emigra nuestra arquitecta junto a su esposo con gran expectación, para encontrarse un sujeto totalmente diferente: un sujeto americano profundamente mestizo, negro, diverso, performativo, de una creatividad artesanal muy viva, con unas formas de alteridad muy distintas a la europea. América se abría como un nuevo lienzo para su vida y creación.

Casa de Vidrio (1951)
La Casa de Vidrio, primer proyecto constructivo de la arquitecta, fue donde residió con su pareja durante cuarenta años, localizada en São Paulo, es sede hoy del Instituto Lina Bo y P.M Bardi. En un terreno de 9000 m2, en la colina de Morumbi, uno de los elementos que le impactó a Lina Bo fue la naturaleza del trópico desbordada. Esta realidad incontestable, es asumida por nuestra arquitecta con una voluntad de hacerla muy presente en todos los espacios y apelar a la transparencia para que en el interior se vivan los fenómenos naturales cambiantes y hasta los más teatrales, como si estuvieras dentro del boscaje. No debemos perder de vista que, Lina Bo Bardi llega a Brasil luego de haber emigrado y dejado atrás a su país natal, Italia, y más precisamente a su ciudad, Roma, prácticamente en ruinas. En algún momento la misma autora lo comenta: No sabía si había tomado una buena decisión al estudiar arquitectura, cuando en vez de crear y construir edificios, se destruyen por las bombas. En la Casa de Vidrio, Lina Bo propone el ‘estar’ (estancia) de la vivienda como centro de la profusa actividad social de la pareja. Es un estar donde el espacio privado se asemeja a una suerte de ‘plaza’ interior, poéticamente custodiada por una gendarmería vegetal. Ella sabía que era una cuestión de tiempo que la naturaleza, con toda su irrefrenable fuerza, poco a poco tejiera nuevamente el paisaje con su puzzle verde y persiguiera nuevamente sus raíces. Cabe destacar de la Casa de Vidrio, que la estructura fue proyectada en colaboración con el ingeniero Pier Luigi Nervi, el ingeniero italiano más famoso del mundo, con quien ya Lina había trabajado anteriormente, y apela a una racionalidad y economía estructural bastante audaces que en la actualidad la harían irrepetible, su planteamiento estaría fuera de norma. Es como una especie de caja de vidrio flotante, apenas apoyada en el suelo, suspendida entre árboles. 
© Instituto Lina Bo e P.M. Bardi/foto: Henrique Luz 

 2007 © foto: Manuel Ballester 
En este mismo solar, diseñaría la que fuera su oficina de arquitectura, hasta que decidiera cerrarla al irse a vivir a Salvador de Bahía y tener como principio, mudar a su equipo de colaboradores, a la sede de los edificios en “reciclaje”, durante los años vividos en São Paulo.
© Instituto Lina Bo e P.M. Bardi/foto: Henrique Luz  
© Instituto Lina Bo e P.M. Bardi/foto: Henrique Luz  

Lina Bo Bardi se muda a San Salvador de Bahía en 1958, luego de que, en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de São Paulo, le denegaran la cátedra tras haber enseñado durante dos cursos, y haber presentado su tesis «Contribução propedêutica ao ensino da teoria da arquitetura». Vive en esa ciudad desde 1958 hasta 1964, fecha en el que Brasil vive un golpe de Estado y regresa a São Paulo.
Durante su estancia en Salvador de Bahía, comenzaba a florecer la bossa nova y el tropicalismo como fenómeno musical que tiene en Bahía a dos de sus más conocidos exponentes: Caetano Veloso y Gilberto Gil, quienes forman parte del círculo de amistades de Lina. El gobernador del estado de Bahía le encarga a nuestra arquitecta la dirección de la construcción del Museo de Arte Moderno de Bahía (MAM_BA). En Salvador, Lina toma contacto con el etnógrafo y fotógrafo de origen francés Pierre Verguer, así como con otros personajes la vanguardia bahiana: Martín Gonçalves, Glauber Rocha, Edgar Santos, experiencia con la cual desarrolla trabajos curatoriales y montajes expositivos que vindican la cultura popular afrobahiana, experiencia que retomará nuevamente en este estado a partir de 1987, una vez terminada la dictadura, cuando Gilberto Gil asume el cargo de presidente  de la Fundación Gregorio Matos y le encarga a Bo Bardi y a Verguer “con el fin de irritar deliberadamente las prioridades eurocéntricas de la clase artístico-intelectual brasileña” la creación de dos museos entre África y Brasil que contasen la historia de la trata de esclavos, y así nacieron la Casa do Benin (En Salvador) y la Maison du Brésil (En Ouidah, Benín, realizada de forma diferente) (Rukschcio, 2018)
Casa de Olodum en Salvador de Bahía. Lina Bo Bardi, Marcelo Ferraz y Marcelo Suzuki.
Casa de Benin en Salvador de Bahía. Lina Bo Bardi, Marcelo Ferraz y Marcelo Suzuki.


Museo de Arte de São Paulo (MASP). 1968

Este proyecto fue iniciado por Lina Bo Bardi en el año 1957, sería inaugurado en el año 1968 y abierto al público en 1969. Localizado en la Avenida Paulista, este edificio resulta icónico de la arquitectura moderna brasileña, que tiene en São Paulo su buque insignia. Su concepto plástico transmite liviandad, transparencia y suspensión. La arquitecta, en su proceso creativo siempre hacía presente en sus ideas el uso y los usuarios. Para ella, la propuesta debía trascender el imaginario encorsetado en las perspectivas del museo como galería de arte, con un enfoque eurocéntrico y endogámico, identificado con un público con una determinada extracción de clase o nivel de estudios. Para Lina Bo Bardi, el museo, ante todo, debería ser para la gente, apropiado por la gente, con una gestión cultural potente, casi a modo de una casa para que los paulistas de todas las edades y procedencias socioeconómicas se encontraran y vivieran el museo en sus múltiples dimensiones culturales, de ocio y creación. Ella hizo su apuesta por la pluralidad, la diversidad y la inclusión, categorías que hoy están en la narrativa del siglo XXI, ya habían sido vislumbradas por Lina Bo y Pietro Maria Bardi en la década de los cincuenta.

El MASP fue destruido por la crítica de su tiempo, pero adorado por los usuarios. Es un edificio en cuyo prisma de vidrio y hormigón, es levantado del suelo por dos gigantes pórticos de hormigón de color rojo que destaca en el paisaje de la avenida paulista, estos pórticos salvan unas luces de setenta y cuatro metros (74 m) y el suelo es liberado a modo de explanada-mirador concebida para acoger otras exposiciones, conciertos, circo, actividades al aire libre, al amparo del inmenso prisma suspendido.
Otro de los planteamientos rupturistas del museo fue la manera de mostrar al gran público las obras de su pinacoteca. Lina quería provocar la curiosidad de los visitantes sobre las obras. Para ello, tras una larga elaboración de didáctica museística, diseñó unos pedestales en donde calzaría los caballetes de vidrio individuales por cada obra. De frente, todas las obras son expuestas y, sólo en su parte posterior, se detalla el nombre del artista o creador. Con este planteamiento sutil, Bo Bardi se propuso dos cosas: la primera, romper con la narrativa lineal europea de exposición de las obras; y, segundo, anular la singularidad de la obra de arte, la transforma y multiplica en una dimensión colectiva y paisajística (Rukschcio, 2018). De tal suerte que las personas podrían recorrer libremente el espacio unitario de la pinacoteca, de obra en obra, zigzagueando o danzando dentro del «océano de pinturas» sin ningún recorrido predefinido, ella decía que hacía arquitectura no para la belleza, sino para la libertad. 

Sesc Pompéia. 1977

El acrónimo Sesc proviene de Servicio Social de Comercio, es una organización privada fundada por el sector empresarial brasileño a finales de los años cuarenta, pertenecientes a los sectores de comercio de bienes, turismo y servicios, cuyo perfil tiene como fundamento la Carta de Paz SocialEsta organización tiene una clara orientación de sus recursos hacia la promoción de modelos de acción cultural que impulsen la transformación social, dirigida a todos los públicos, estratos sociales y sectores etarios con el fin de desplegar una cartera de actividades y eventos que apunten de manera efectiva hacia experiencias duraderas y significativas. 
© Instituto Lina Bo e P.M. Bardi/foto: Henrique Luz 
© Instituto Lina Bo e P.M. Bardi/foto: Henrique Luz 
Para liderar la respuesta del espacio que posibilitara el desarrollo de tal cometido cultural, se encargó a la arquitecta Lina Bo Bardi la que sería reconocida como una de sus obras más emblemáticas, el Sesc Pompéia, inaugurada en el año 1977.
Esta obra se enmarca en los planes de políticas urbanas de la Prefectura de São Paulo denominado "São Paulo se humaniza" Nuestra arquitecta, que ha dado muestras más que meritorias sobre su sensibilidad, comprensión estratégica del programa de usos gracias a su enfoque político, antropológico y etnográfico presente en sus obras y exposiciones, asume el proyecto de un centro deportivo cultural en el Barrio de Pompéia y este potente centro cultural, deportivo y de ocio Sesc Pompéiatendrá varios elementos que la arquitecta valoró muy atinadamente a nivel de infraestructura y condicionantes naturales: primero, La antigua fábrica de ladrillos de estilo industrial inglés; segundo, el cauce de un arroyo, y; tercero, las dos torres de hormigón.
Toda vez recibido el encargo, durante semanas, la arquitecta visitó y conoció de primera mano que esta antigua fábrica era utilizada por los vecinos y niños del barrio para sus actividades de juego y ocio, era un espacio donde reconoció muchas escenas de alegría popular, era un espacio que ya estaba apropiado por la gente. Ella mudó su oficina al Sesc durante todo el tiempo que duró el proyecto y los trabajos. Ese acercamiento y reconocimiento de una apropiación primaria por parte de las personas, hizo que el planteamiento de Lina Bo fuera reciclar ese edificio y relanzar sus usos, incorporando la poética del agua. El planteamiento de reciclaje del edificio obra tanto más interés en cuanto existía, para este mismo lugar, otra propuesta edificatoria que partía de arrasar lo existente. Las maneras y modos de cómo se utilizaba el espacio, antes de su rehabilitación, arrojaron criterios para el diseño del proyecto, en manos de una autora que tenía como método de trabajo, el escuchar activa y curiosamente a todas las personas que estuvieran relacionadas con el uso del edificio: actores, abuelas, deportistas, cocineras, los obreros de la construcción, ella misma asumió la dirección cultural del Sesc Pompéia. Su contacto fluido con las personas, su atinado rigor técnico, se expresan, grosso modo en
  • Canalización del arroyo que pasaba al margen de la fábrica de barriles y, entre las dos torres de hormigón, el cual ocasionaba periódicamente inundaciones en el solar. La parte superior del arroyo fue reciclada como “Solarium”. 
  • Rehabilitación de la fábrica de barriles convirtiéndola en un solo espacio sin barreras. Este espacio tenía unas goteras que Lina Bo reconvierte en un espejo de agua, a modo de metáfora de los ríos en Brasil. 
  • Reacondicionamiento y ampliación del Sesc Pompéia con la incorporación de las dos torres de hormigón que se comunican por medio de pasarelas en algunos niveles, torres hacia donde trasladaría las canchas deportivas, áreas de danza.
Sesc Pompéia. Foto: © Pedro Kok Licencia Creative Commons
Foto ©María González 
Foto ©María González 

Hasta aquí mis comentarios sobre tres de sus obras más icónicas. Pocas figuras de mujeres arquitectas concitan tanta coincidencia e interés por su obra alrededor de todo el mundo. Su calidad, trayectoria, talento, generosidad, valentía, determinación, enfoque, sensibilidad y erudición así lo merecen. Es tiempo de ir cerrando la narrativa de las mujeres como linaje obliterado en la narrativa y producción de la arquitectura.

Traer la obra de una arquitecta a estas líneas, no deja de ser singular. No pretendo que este breve homenaje sea entendido como una práctica negacionista de las barreras culturales que existen entre mujeres y hombres a la hora visibilizar nuestro trabajo con su despliegue de capacidades y talentos, sino más bien llamar la atención en donde la visión de una mujer como usuaria, ciudadana, técnica y diseñadora, con importantes encargos de obras civiles creó proyectos desde la cercanía y el reconocimiento de la alteridad (Chinchilla, 2019). Cercanía porque personalidad de Lina Bo Bardi y su manera de encarar los proyectos era una consecuencia de diálogos con toda persona o colectivo que pudiera ser usuario de sus edificios. Atisbo en su obra también, una empatía ecológica traducida en el reciclaje de los edificios y racionalidad de los procesos construtivos. Así lo testimonian Marcelo Suzuki, André Vainer, Marcelo Ferraz, arquitectos colaboradores de Lina Bo durante años, quienes coinciden en que, la obra de Lina, no debe entenderse desde el prisma de un determinado repertorio plástico, sino como una filosofía, una metodología de pensamiento donde el centro de sus propuestas está centrado en los usos y las personas. La introducción de la mirada antropológica en el quehacer arquitectónico, descubrir la belleza inmanente en las prácticas y creaciones culturales propias de las ciudades y dotarles de un papel privilegiado, fue un importante punto de inflexión para repensar y vivir la cultura brasileña de una manera protagónica, genuina y diferente.


Referencias
  • AMADO, Jorge (2016) La tienda de los milagros. Alianza Editorial
  • AMADO, Jorge (2009) Gabriela clavo y canela. Alianza Editorial
  • AMADO, Jorge (2003) Tocaia Grande. Editorial Emecé
  • BAUMAN, Zygmud (2006) Vida líquida. Espasa Libros, S.L.U.
  • CHINCHILLA, Izaskun (2019) Por qué la fabricación, la financiación y el uso de la apreciación del diseño y la ciudad sí tienen género. En: La Mujer Molesta. Feminismos postgénero y transidentidad sexual. Editorial Ménades. Pág 146-170.
  • DUQUE, Karina (2011) Clásicos de arquitectura: SESC Pompéia/ Lina Bo Bardi. En: https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-90181/clasicos-de-arquitectura-sesc-pompeia-lina-bo-bardi  entrada: 06/03/2020
  • PÉREZ-MORENO, Lucía (Ed.) (2019) Perspectivas de género en la arquitectura. Abada Editores
  • RODRÍGUEZ MAGDA, Rosa María (2019) La Mujer Molesta. Feminismos postgénero y transidentidad sexual. Editorial Ménades.
  • SÁNCHEZ LLORENS, Mara (2011) Metamorfosis bobardianas. Ra. Revista de Arquitectura", v. 13 ; pp. 25-36. ISSN 1138-5596.
  • SÁNCHEZ LLORENS, Mara (2019) Lina Bo Bardi: tupí or not tupí. Brasil 1946-1992. Exposición en Madrid. https://www.march.es/arte/madrid/exposiciones/lina-bo-bardi/ensayos/lina-bo-bardi.aspx entrada: 07/03/2020

Documentales:
  • Lina Bardi. Poesía Precisa. Dirigido y producido por Belinda Rukschcio. Texto a cargo del arquitecto  Giacomo Pirazzoli. Fundación Arquia 2018.
Web Sites:

YouTube:




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