Fotografía de Stefania Scamardi Fortuna A mi prima Fabiola, de cumpleaños He estado presenciando como muchos de ustedes con profunda tristeza e impotencia el incendio de la gran floresta y pulmón de nuestro planeta. No voy a hacerme coro de los que se debía haber hecho y no se hizo, es inútil. Esta atroz catástrofe ambiental no sólo debe movilizarnos para poder incidir a nivel político y cultural sino repensar muchas cosas, desaprender otras. Me aterra el solo hecho de imaginarme a tantos seres vivos muriendo desollados, es algo que no aguanta mi corazón porque me veo y me siento muriendo también de la misma manera; o, imaginarme abrir un día mi ventana y tener muy presente que una nube de hollín venga a cebarse mis pulmones, a desalojarme de mi morada, a borrar mi huella, a acabar con mi historia. Esto me obliga a repensar más en cuáles de mis micro-decisiones cotidianas ayudan o agudizan esa entropía. ¿Quo vadis Humanidad? Ha comenzado a llover… Ayer 23 de...